miércoles, marzo 10, 2021

CUIDATE

 

Hace unos días en una reunión con amigos de la universidad que no veía desde hace años recordábamos nuestra época en San Marcos, era la década aciaga del terrorismo, de los coches bomba, de los apagones en año nuevo, del caminar por calles oscuras y para nosotros, estudiantes de comunicación del turno noche inolvidables clases de periodismo con el Maestro César Lévano bajo la iluminación de velas en cada pupitre que luego cambiamos con un potente petromax. Aquellas épocas aunque duras, nos forjaron contra la adversidad.

En medio de la conversa, recordé una frase que recién en esas épocas se empezó a usar y que dura hasta nuestros días. Esta historia la cuento para que los jóvenes conozcan lo que vivimos y lo valioso que eran para nuestra generación detalles que para muchos de ellos ahora son algo cotidiano.


 

Era tal la violencia de aquellos días, que era posible que la combi donde viajabas sea detenida y te obligaban a bajar y la incendiaban, podías caminar por la calle y en medio de la noche generalmente 7, 8 o 9pm escuchar, si tenías suerte, el sonido lejano de una explosión en medio de la ciudad, este podía ser un petardo de dinamita, un coche bomba o un atentado de gran magnitud. Los famosos “paros armados” podían detener la actividad de la ciudad simplemente con el miedo. Los cerros de la ciudad se iluminaron varias veces con la figura de la hoz y el martillo, como anunciando que el terror estaba más cerca de las ciudades. Si ahora estas ubicado en ese escenario de miedo e incertidumbre, imagínate como te despedía tu madre cuando salías de casa al trabajo o a estudiar. Era épocas sin celulares ni internet, solo escasos teléfonos públicos, por lo que muchas veces tu madre te esperaba rezando en medio de la angustia de no saber de ti.   Allí es donde nace la frase: “Cuídate” o “Cuídate mucho”, por que cuidarse era andar lejos de zonas peligrosas, caminar alerta, evitar estar cerca de instituciones públicas que podían ser blanco de ataques, en resumen ser mucho más precavido en medio de la oscuridad de la noche ya que zonas enteras de la ciudad podían estar en penumbra producto de la voladura de torres cuando retornabas a casa. Tu seguridad dependía de ti y de la providencia.

Hoy, viendo ya de lejos esa época, recordaba con mis amigos la huella que dejaron aquellos tiempos, ahora ya lo sabes, el “Cuídate mucho” que es para ti una simple forma de despedirse, era para la gente de nuestra generación simplemente el ruego de desear que regreses con bien a casa.

Gracias por leerme… y cuídese mucho.

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